Oraciones

Además de la coherencia y cohesión globales, se debe atender a la coherencia interna y cohesión de cada párrafo. Para ello nos detendremos en las oraciones: veremos su estructura y clasificación general así como recomendaciones para evitar errores comunes.

Imaginemos que ya hemos planificado el texto y hemos organizado el contenido en párrafos. Conocemos también los conectores y demás mecanismos de cohesión que asegurarán la articulación entre partes. Ahora, al elaborar los párrafos, hemos redactado una serie de oraciones, ya que las palabras no se ordenan por sí solas ni de modo caótico ni en la línea ni en la pantalla. Hemos tenido que pensar, seleccionar, combinar sustantivos, adjetivos, verbos, pronombres, etc. y disponerlos en un cierto orden.

Aquí un esquema mínimo, que puede ampliar consultando aquí:

ecp_u4_graf02

Y un ejemplo:

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En general, cuando estamos aprendiendo a escribir, conviene ser modestos y asegurar nuestra prosa. Para ello recomendamos que se incline por la estructura más tradicional, la clásica: Sujeto (artículo + sustantivo + modificadores) + predicado (verbo + objeto directo + objeto indirecto + complementos circunstanciales). También, es importante que recuerde las reglas de concordancia entre núcleo de sujeto y predicado ya que es allí donde suelen aparecer los errores más graves. Al elaborar oraciones extensas y complejas perdemos de vista el núcleo del sujeto de la oración principal y nos confundimos al atribuirle el predicado. Por ejemplo:

 

El funcionario anunció el plan de obras, a los intendentes de la Provincia, en la localidad de San Martín.

 

Ahora es poco frecuente que escribamos de manera clásica, simple, sin añadidos, agregados, comentarios o asociaciones. Esto responde a que nuestros pensamientos no se disponen prolijamente sino que se amontonan y conectan en una simultaneidad que requiere ser ordenada, puesta en línea, para volverse comunicable y comprensible para otros (y para nosotros mismos inclusive) ¿De qué mecanismos disponemos para acomodar ideas en la línea, en la sucesión? La respuesta es coordinar y subordinar. Los prefijos nos indican qué tipo de orden estableceremos en uno u otro procedimiento. Así, coordinar es ordenar lo semejante, lo que tiene igual valor (las proposiciones están unidas, pero son iguales en importancia); en cambio, subordinar es ordenar siguiendo jerarquías, acomodar lo que no tiene valor equivalente (las oraciones no son iguales en jerarquía, hay una principal de la cual dependen otras).

 

Ejemplo de coordinación:

El funcionario anunció el plan de obras, a los intendentes de la Provincia, en la localidad de San Martín, pero los municipios descreen del cumplimiento efectivo de ese plan.

 

Ejemplo de subordinación:

El funcionario anunció el plan de obras, a los intendentes de la Provincia que se habían reunido en la localidad de San Martín.

 

Así, en la clasificación de oraciones se consignan los pares: simples/compuestas; coordinadas/subordinadas y también activas/pasivas. ¿Cuándo decimos que una oración está en voz pasiva? Cuando el sujeto de la oración no ejecuta la acción que indica el verbo principal. Ejemplo: “Las seis vacantes fueron ganadas por docentes de otras facultades”.

Se recomienda su utilización cuando el contenido por comunicar es negativo para el lector, ya que la voz pasiva es más impersonal. En esos casos, se cumple con una regla de cortesía. Las acciones expresadas en voz pasiva no parecen tan importantes en un texto como las que lo están en voz activa. Por lo tanto, suavizan el efecto de la información negativa. Ejemplo:

 

Los empleados aún no revisaron los errores cometidos (voz activa)

Los errores aún no han sido revisados (voz pasiva).

 

En cambio, cuando lo que vamos a comunicar es positivo para el lector, se recomienda utilizar oraciones en voz activa. Puede ampliar este tema haciendo clic aquí.

Recuerde siempre que la construcción de la oración incidirá en el ordenamiento de las ideas que Ud. quiera comunicar. En el capítulo 7 de La cocina de la escritura, Cassany (1998) elige nuevamente términos metáforicos para describir la redacción. A esta etapa la llama arquitectura de la frase.

Ahora, le sugerimos que aborde el capítulo La arquitectura de la frase de Cassany. El autor ha seleccionado las reglas más importantes de todos los manuales y las presenta junto a ejemplos defectuosos de sintaxis oracional y sus versiones mejoradas. Al final, en la página 115, se proponen ejercicios con soluciones, lo que le dará la posibilidad de autoevaluarse. En ese capítulo se analizan los siguientes aspectos de la estructura oracional:

 

  • TGU_AV_2015-bulletBarra Tamaño/extensión de las oraciones: sobre la brevedad y sus ventajas.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Estructura básica de la oración y agregados o incisos: a partir de las comparaciones del texto con los árboles, el autor describe el árbol desnudo y el árbol cargado de ramas. Esas figuras le permiten explicar el modo en que las aclaraciones, comentarios, explicaciones y agregados van complejizando la estructura de la oración corriendo el riesgo de confundir al lector.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Orden y posición: se exponen criterios acerca de la ubicación de los elementos en la oración.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Selección sintáctica: se explican diferentes tipos de construcción y los efectos de estilo que generan.

 

Por último, le proponemos que consulte aquí algunas recomendaciones, adaptadas de Cassany (1998:120) para ayudarlo en la construcción de oraciones claras, concisas y ordenadas. ¿Qué le parece si las imprime y las deja bien a mano en su ámbito de trabajo? Hasta sería recomendable socializar su aprendizaje y repartir copias a todos sus compañeros.

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Bibliografía obligatoria

 

CASANNY, DANIEL. La arquitectura de la frase. En su: La cocina de la escritura. Barcelona: Lumen, 1998. pp. 94 -120.

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