Acerca del léxico

Hemos dedicado un tiempo a explorar la estructura oracional. Es hora de ocuparnos de otro tipo de unidad constructiva del nivel microestructural: las palabras. Compartamos esta reflexión para comenzar: “la producción del texto no es automática: una vez decididos los temas y la estructura del escrito, falta todavía un largo y arduo trabajo sobre las palabras, que contribuye, por otra parte, a aclarar más nuestras ideas” (Serafini, 2005: 285).

La selección léxica y la combinatoria de palabras en las oraciones son procedimientos que inciden en la construcción oracional y en el estilo que le damos a nuestros textos. El estilo dependerá en buena medida del modo en que cada escritor ejecute tales operaciones.

“Las selecciones y combinaciones de las unidades lingüísticas en la elaboración de un mensaje, le otorgan al mismo una cualidad única”, léase, un estilo. (…) “Los hablantes, los usuarios de la lengua, realizamos dos actividades mentales u operaciones básicas indispensables al construir oraciones: la selección de unidades y su combinación” (Botta, 2002:151).

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Al seleccionar, elegimos elementos dentro del repertorio de opciones que ofrece nuestro idioma. Como vemos, existe una amplia gama disponible. La riqueza del repertorio dependerá de la enciclopedia, de los conocimientos de cada emisor particular. Por ejemplo, para comunicar un contenido en esta forma oracional:

 

El empleado expuso su versión de los hechos.

 

Primero, he debido elegir entre un conjunto de posibilidades de términos similares o equivalentes. El contexto, la situación y mis preferencias personales, mi estilo, son los factores que llevan a la decisión final. Así podría haber escrito también:

 

El agente sostuvo su versión de los hechos.

El secretario relató su versión de los hechos.

 

“Las palabras que ofrecen algo en común se asocian en la memoria y se forman así grupos entre las cuales tenemos que seleccionar una de tantas palabras que nos parece la que corresponde exactamente al sentido de lo que queremos expresar” (Botta, 2002:151).

 

Las palabras que elijo se combinan en la construcción de las oraciones. Combinar, de algún modo, también implica elegir. ¿Qué elegimos en este caso? El orden, la disposición en la línea, que en gramática se denomina sintagma. La escritura tradicional requiere linealidad, sucesión; entonces, como no podemos consignar todo a la vez como en una fotografía, combinamos, decidimos qué palabra ubicar primero y cuáles después. Daniel Cassany ofrece aquí algunas recomendaciones para seleccionar el vocabulario.

La forma en que se combinan los diferentes elementos en la construcción oracional responde a reglas gramaticales. No todas las categorías de palabras se pueden relacionar/combinar del mismo modo: además de las posibilidades y restricciones personales e idiomáticas, aparecen restricciones y opciones impuestas, reguladas por el género y el contexto (por ej.: jerga científica, laboral, jurídica, etc.). En ese marco, es lícito hablar de estilos institucionales caracterizados por un tipo especial de retórica que atañe a la organización de la forma, al modo de decir/escribir. ¿De qué elementos está compuesto el estilo? Del léxico, el tono y el tipo de sintaxis.

Como podemos ver, el estilo no depende sólo de cuestiones individuales sino de reglas contextuales y géneros discursivos. Ya dijimos que el enfoque del lenguaje llano propone un estilo sencillo para la comunicación en la administración pública. Por su parte, el ámbito académico se caracteriza por un estilo muy diferente.

Veamos otro punto de vista para decidir qué tipo de oraciones utilizar según la finalidad de comunicación que nos guía, según sea el contexto, la relación que me vincula con el futuro lector y el tipo de contenido, la materia, el tema, el asunto al que debo referirme. Esos factores incidirán en la decisión que tome acerca de dónde ubicar cierto tipo de datos en las oraciones e incluso en qué lugar de la progresión temática incidirán en la elección del vocabulario, en la extensión de las oraciones, etc. Aquí ya no nos ocupamos de ver si la expresión es correcta o incorrecta, nos salimos del marco de la normativa, para centrarnos en cuestiones de estilo, de conveniencia o inconveniencia, de sentido de la oportunidad, de competencia estratégica.

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Referencias bibliográficas

 

BOTTA, MIRTA. Tesis, monografías e informes. Buenos Aires: Biblos, 2002.

SERAFINI, MARÍA TERESA. Cómo se escribe. Paidós. Bs. As. 2005.

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