¿Qué es leer?

Interacción, interpretación y práctica social

¿Conoce Ud. los beneficios de la lectura? En la Unidad 2 insistimos en que todo lo que Ud. aprendiera allí lo ayudaría a mejorar su capacidad de leer y comprender los textos que se le presenten en el trabajo y en la carrera. ¿En qué medida haber conocido los tipos de texto, sus formas prototípicas de organización, sus propiedades y las funciones que cumplen, le ayuda a leer mejor? Acaso, ¿no es siempre la misma actividad leer: decodificar, reconocer signos, comprender el significado de las palabras? ¿O será que hacemos algo más? Y ¿lo hacemos siempre igual?

En esa oportunidad tratamos de dar cuenta de que todo depende de nuestro interés, del contexto, del propósito, del tiempo de que dispongamos y del soporte. Ahora, teniendo en cuenta todos los aspectos que influyen, pensemos: ¿es posible una sola definición de lectura? Revisaremos entonces algunas cuestiones relacionadas a ¿qué es leer?

Frente a este interrogante, surgen respuestas cotidianas, científicas, de sentido común, etc. Numerosas han sido las definiciones que se han propuesto a través de la historia. Hasta avanzado el siglo XX, se sostenía que leer equivalía a decodificar símbolos gráficos. Concebir a la lectura como decodificación esconde una concepción de corte mecanicista en la que se minimiza el lugar del sujeto. Hoy sabemos que se trata de una actividad mucho más compleja. Si hablamos en términos de actividad, como verá, descartamos que leer implique una posición pasiva.

Promediando la década del ‘60 y con la fuerte marca de los enfoques estructuralistas, se consideró que lo único importante era el texto ya que allí se alojaba el sentido, construido de un modo fijo, estable. Por lo tanto, leer pasaba sobre todo por describir rigurosamente la estructura interna de los textos. Poco lugar se concedía al aporte del lector ni se contemplaban aspectos que estuvieran fuera de las fronteras del texto: ni los sujetos, ni el contexto.

Luego, gracias al enfoque de la teoría de la recepción, los intereses se desplazan hacia el lector. Se rescata y prioriza su rol de creador, productor del sentido a partir del texto y de sus saberes previos. Se produce el “pasaje de una concepción del texto como lugar en el que se plasma un sentido estable -porque surge del mismo texto o del autor- a la del sentido como producto de la actividad de lectura de los sujetos y, por lo tanto, variable” (Lotito: 2007).

 

A partir de estas contribuciones hoy ya no se discute que leer supone una interacción:

 

“Leer es mucho más que descifrar palabras, es un proceso de producción de significados en el que intervienen, entre otros aspectos, las características del texto y la participación activa del lector. Recordemos que al leer se establece una interacción entre el texto y el lector, quien no se enfrenta a éste como una tabla rasa”.

Fuente: talentosparalavida.org

 

A través de la lectura se da una transacción, una especie de negociación entre el texto el lector y éste continuamente está reevaluando y reconstruyendo el significado. Profundizaremos sobre ello más adelante.

Otra respuesta a ¿qué es leer? sostiene que, en términos amplios, lectura es todo acto de interpretación de signos en busca de sentido. Así, leer es una actividad semiótica. En concordancia con este criterio, en la Unidad 2 incluimos una definición según la cual texto es todo aquello que comunica. ¿Lo recuerda?

 

“Algunas disciplinas consideran texto a cualquier comunicación registrada en un sistema de signos. Así lo serían una pintura, una escultura, un cartel en la calle, el diseño urbano, una película, una murga, etc., o sea, objetos culturales que comunican conceptos, valores o emociones.

(Rueda de Twentyman, 1992: 25-26).

 

Leer es una conducta aprendida socialmente, por lo tanto, está inserta en prácticas culturales colectivas. Leemos como aprendimos a hacerlo dentro de una comunidad, en un grupo. La lectura es una práctica social, por lo tanto, histórica: situada en un contexto. De la mano de los estudios culturales, históricos y antropológicos, se puso el acento en el modo en que las personas y los grupos leen, es decir, en las prácticas concretas, no en la definición de un proceso ideal, modélico. De ahí que se preste atención a los contextos y se dé cuenta de la lectura como una práctica situada atravesada por variables sociales en el marco de comunidades de interpretación.

Según Emilia Ferreiro (2004), el verbo leer no ha tenido ni tendrá la misma significación en el siglo XII y en el XXI. Si leer no ha significado lo mismo a través de la historia, tampoco implica hoy lo mismo que hace 100 años estar o no alfabetizado: leer sin comprender es una forma de analfabetismo. Dijimos al comienzo que, en su acepción más tradicional, leer es decodificar signos pero cuando sólo se es capaz de pronunciar los signos sin entender su significado, sin apropiarse del sentido global del texto leído y relacionarlo con lo que se conoce, se puede hablar de analfabetismo funcional.

En la bibliografía obligatoria, Cassany (1994: 193-207) destaca la importancia de la lectura como práctica transversal en la vida de las personas y se señalan los riesgos del analfabetismo funcional. La preocupación por el iletrismo (decodificar sin comprender) suscitó investigaciones acerca de la comprensión y los mecanismos mentales de la cognición. Así se avanza hacia otro tipo de respuesta a la pregunta ¿qué es leer? Pues, leer es comprender. Pero de eso nos ocuparemos ampliamente más adelante en el apartado Comprensión lectora.

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Bibliografía obligatoria

 

CASSANY, DANIEL. Tipos de lectura y Comprensión lectora. En su: Enseñar lengua. Barcelona: Graó, 1994. pp. 193-207.

 

CASTAGNO, FABIANA Y DENNLER, MERCEDES. Estudiantes como lectores situados en la universidad. Cap. II. En su: Estudiar en la Universidad: un proceso situado. Claves para la lectura y la escritura académica. Material de Cátedra. Córdoba: ECI, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, UNC. 2008. pp12-29.

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Poder y saber leer en el siglo XII

Para una aproximación a la sociedad medieval y los circuitos de poder que

regulaban quiénes sabían y podían leer, le recomendamos el film El nombre de la rosa, dirigida por Jean-Jacques Annaud en 1986.

Para quienes disfruten de la literatura, pueden leer la novela homónima escrita por Umberto Eco (1982). Entre varias líneas de lectura posibles, nos interesa que observe allí los conflictos que se desencadenan a partir de la intolerancia al libre pensamiento y a la restricción al acceso a la cultura simbolizada en un objeto valioso: el libro. Notará Ud. que por entonces la lectura como práctica social se reservaba a grupos de elite.

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Analfabetismo funcional

De ese modo se denomina el fenómeno de las personas que, si bien han sido alfabetizadas en la escolaridad básica, no han desarrollado a pleno la competencia lectora, no entienden lo que leen, o necesitan ayuda para comprender, lo que demuestra su falta de autonomía en los desempeños frente a los textos. Otros autores hablan de iletrismo y de alfabetización según tipos de textos y ámbitos de desempeño lector.

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