Textualidad, nivel superficial y profundo

Líneas atrás comparamos al texto con un tejido para graficar la idea de entramado, de ligazón interna, de integración de partes en un producto con unidad. Ahora bien, para explicar las propiedades textuales, muchas veces se habla de nivel superficial para diferenciarlo de otro nivel, el profundo. Ahora bien, ¿qué es lo superficial? ¿A dónde está lo profundo?

En los textos, hay información visual (impresos, imágenes y pantalla) o audible, o ambas, por eso decimos que aparecen como una superficie organizada en una determinada forma. A través de ella accedemos a la información no perceptible, no visual, no audible, los significados estructurados en el nivel profundo. Dentro de la información no visible, por ejemplo, están todos los saberes que el receptor activa al interpretar y que exceden la mera decodificación.

Pensar el texto, imaginarlo, como un territorio por recorrer nos servirá a la hora de explicar las señales o pistas que allí se ubican y que constituyen ayudas, colaboraciones con el lector que lo recorre. La imagen de un objeto con una capa superficial y una profunda nos ayuda a comprender nociones que, de otro modo, resultan un tanto abstractas.

De acuerdo con Cassany, líneas arriba mencionamos el concepto de adecuación como una propiedad textual importante, y si a ello le sumamos lo visto en unidad uno acerca de la competencia comunicativa, concluimos en que elaborar un texto adecuado, con probabilidad de ser aceptado y comprendido, requiere el conocimiento de registros y variedades y una correcta evaluación de la situación comunicativa. Adecuación y aceptabilidad, entonces, van de la mano.

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Referencias bibliográficas

 

CASSANY, DANIEL. El sistema de la lengua. En: Enseñar Lengua. Barcelona: Graó, 1994. pp. 313- 359.

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