Propiedades de los textos

Para que un grupo de enunciados o de oraciones encadenadas conformen un texto, deben cumplir con algunas propiedades. Daniel Cassany (1994:315-330) propone que esas propiedades sean la adecuación, coherencia, cohesión, gramática (corrección), presentación y estilística.

Por su parte, Marta Marín (2000), plantea como requisitos la finalidad comunicativa, la coherencia y la cohesión. Beaugrande y Dressler (1977 citado en Roqué Ferrero y Gallino, 2007), al igual que Marín (2000), consideran al texto un sistema comunicativo integrado por diferentes niveles (la sintaxis, la semántica y la pragmática). En relación con estos niveles, los autores afirman que todo texto bien elaborado ha de presentar siete características: cohesión, coherencia, intencionalidad, aceptabilidad, situacionalidad, intertextualidad e informatividad. Coherencia y cohesión se refieren al texto mismo y los restantes al destinatario y su contexto situacional.

Estos autores coinciden con Avendaño y Perrone (2009), quienes sostienen que para que un acto comunicativo sea considerado un texto deberá cumplir esas mismas propiedades o condiciones de textualidad.

A partir de los autores relevados, sintetizamos las propiedades del texto teniendo en cuenta todos sus aportes. En definitiva, los requisitos para que un conjunto de palabras se transforme en texto son:

 

  • TGU_AV_2015-bulletBarra Intencionalidad: apunta a la actitud del escritor. Es un principio de carácter sociolingüístico, según el cual se asume que el productor del texto intenta obtener unos objetivos o metas prefijados. Esta propiedad indica que el texto ha de contar con una intención comunicativa, es decir, el emisor debe querer decir algo a alguien, y por tanto hacer uso de estrategias pertinentes para alcanzar eficacia y eficiencia comunicativa.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Aceptabilidad: apunta al receptor. Es la aceptación del texto producido por parte del destinatario, quien lo percibe claro, coherente. Se refiere a los factores que hacen que un texto sea relevante con respecto a la situación comunicativa en que aparece.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Informatividad: se refiere al grado de novedad que presenta un texto. En todo texto se da una relación entre la información nueva y la ya conocida. Lo veremos más adelante cuando expliquemos el concepto de progresión temática. Se asume que el texto ha de poseer información suficiente para resultar novedoso e interesante. Información suficiente, no excesiva, para que el destinatario sea capaz de interpretarla.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Situacionalidad: pertinencia del texto en un contexto de interacción. Los factores temporales y espaciales de cada situación determinarán que un texto sea pertinente o no. Inciden también la edad y el nivel sociocultural de los interlocutores.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Intertextualidad: se refiere a la relación entre textos. Este rasgo fue estudiado por un lingüista conocido, M. Bajtin, (1895 – 1975). Con el concepto de polifonía, da cuenta de las diferentes voces que conviven en los textos, sea de manera explícita o velada. Se supone que en la discursividad social unos textos dialogan con otros en el consenso o en la polémica, o en la simple referencia, remiten unos a otros a través de diferentes estrategias: comentarios, citas, reiteraciones, críticas, reseñas, etc. Ninguno existe aisladamente. Esta propiedad de la textualidad se hace evidente en el discurso académico, también en el discurso político ya que es muy frecuente en la argumentación. En los textos administrativos se refieren habitualmente los reglamentos y discursos propios del marco legal de la administración pública.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Adecuación: se refiere a las variedades lingüísticas (regional, social, profesional, etc.) y al registro (escrito, oral, formal, coloquial, etc.). Implica el conocimiento de la diversidad lingüística: ser adecuado significa saber elegir entre todas las posibilidades que ofrece la lengua, aquella más apropiada para cada situación de comunicación (Cassany, 1994).
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Gramática o corrección: remite a la formación de frases y oraciones (nivel microestructural). Incluye lo relativo a morfosintaxis, léxico, pronunciación y ortografía. Esta propiedad apunta a las reglas del sistema de la lengua que todo texto debe respetar en su elaboración.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Estilística: se refiere a la capacidad expresiva general del texto. Contempla: riqueza y precisión del vocabulario, recursos retóricos, complejidad y variedad sintáctica, etc.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra Cohesión: tiene que ver directamente con la forma de un texto y los enlaces entre las partes. Se refiere a las articulaciones gramaticales y lexicales del texto, al modo en que se relacionan y conectan las oraciones. Esta propiedad engloba todos los mecanismos lingüísticos y paralingüísticos que sirven para relacionar las frases de un texto entre sí. Para ser cohesivo, éste tiene que estar ordenado, tiene que asegurar continuidad de forma. La cohesión es fundamental para darle a los textos la forma de un tejido, para construir la textura.
  • TGU_AV_2015-bulletBarra La coherencia: se refiere al dominio del procesamiento de la información, del contenido, a la relación entre las ideas. Se manifiesta en un nivel más profundo y está directamente relacionada con el sentido. Es la cualidad semántica que selecciona la información y mantiene la unidad temática del texto. Supone la ausencia de contradicciones lógicas. Constituye una estructura profunda que organiza el pensamiento. Al decir de Cassany (1994), metafóricamente equivale a los planos de una casa: la coherencia o sentido global asegura la estructuración del contenido del texto en el marco de una estructura comunicativa ajustada a un contexto. Por ello, algunos autores, como Marta Marín (2004), entre otros, sostienen que es a la vez semántica y pragmática. Semántica, porque en primera instancia, está dada por la relación que existe entre las ideas de un texto y, pragmática, porque es el receptor (fuera del texto, como parte de la situación o contexto) quien tiene que reconstruir esa relación.

 

Más allá de la diversidad de enfoques, hay consenso en cuanto a que no existe texto sin coherencia ni cohesión, por eso profundizaremos el análisis sobre este tema en el próximo apartado.

Dijimos que la coherencia global, entendida como una propiedad del texto, permite al receptor percibirlo como una unidad, como un todo cuyas partes están relacionadas entre sí. Un texto se reconoce como tal si le podemos asignar un tema o asunto, es decir si podemos captar su significado global o bien la macroestructura semántica en términos de van Dijk (1978). Volveremos a trabajar este concepto (en la presente unidad y en la unidad 3) ya que comprender un texto exige -entre otras habilidades- poder enunciar el tema.

Hasta aquí hemos desarrollado una aproximación general a la noción de texto y sus propiedades, nos ubicamos en el tema, en las aristas que lo componen. Señalamos que la mayoría de los autores consultados coinciden en cuanto a la importancia de la coherencia y la cohesión. Ahora, para profundizar, lo invitamos a estudiar el capítulo de la obra de M. Marín (2004) como bibliografía obligatoria. La exposición es clara y se acompaña con ejemplos, a fin de facilitar una comprensión acabada del concepto de texto y de tres de sus propiedades centrales.

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Bibliografía  obligatoria

 

MARÍN, MARTA. Los textos. En: Lingüística y enseñanza de la lengua. Bs.As.: Aique, 2004.

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Bibliografía  sugerida

 

AVENDAÑO, FERNANDO y PERRONE, ADRIANA. Tipologías textuales. En: La didáctica del texto. Rosario: Homo Sapiens, 2009. pp. 37-61.

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Referencias bibliográficas

 

BEAUGRANDE, ROBERT DE y DRESSLER, Wolfgang (1977) en ROQUÉ FERRERO. MARÍA SOLEDAD Y  GALLINO, MÓNICA. Más allá del texto y el hiper-texto, una cuestión de sentido. 2007. [fecha de consulta: febrero de 2010]

CASSANY, DANIEL. El sistema de la lengua. En: Enseñar Lengua. Barcelona: Graó, 1994. pp. 313- 359.

VAN DIJK, TEUN. La ciencia del texto. Barcelona: Paidós, 1978.

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