El contenido

Estructuración del contenido

Un texto es el resultado de un proceso de articulación de componentes en organización por niveles. En ese proceso se han aplicado reglas. El lector o el oyente intentarán percibir (buscarán) esa unidad de sentido a la que hemos llamado coherencia y lograrán una interpretación de acuerdo con sus saberes previos; pero también de acuerdo con las pistas que el texto le aporte. Si un texto no ajusta su contenido en una dirección, no articula las ideas, no las hace converger en un hilo temático, no se presenta como una trama, como un tejido, diremos que hay fallas en su organización, que hay fallas en la estructuración.

Para estudiar este tema le sugerimos el material de las profesoras Fabiana Castagno y Mercedes Dennler (2004). Allí Ud. encontrará una visión general de los principales fenómenos que intervienen en la organización de las ideas y la construcción del tema en los textos. Se abordan sintéticamente las nociones clave de cohesión y coherencia, vinculada a esta última, también, las de progresión temática y de párrafo. Le proponemos que lea el apartado Relaciones de contenido (Castagno y Dennler, 2004:50-53) y que consulte el esquema de síntesis sobre las formas prototípicas de relaciones de contenido en los textos expositivos (Delgado y otros. 1997: 25-26).

Para apuntalar el estudio independiente, nos detenemos aquí en aspectos clave de la coherencia y la cohesión, propiedades necesarias para que el texto pueda funcionar como un todo, como una unidad de sentido, y no como partes aisladas, inconexas. Recordemos: la coherencia es unidad de sentido del nivel profundo y la cohesión, unidad de forma del nivel superficial. El siguiente ejemplo, nos muestra la relación entre ambas propiedades (Rueda de Twentyman, 1999: 55).

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“Tres delincuentes a rmados asaltaron ayer u n comercio de indumentaria femenina que está ubicado en calle Ituzaingó, a metros de San Jerónimo. Los asaltantes ingresaron al local aproximadamente a la hora 17, intimidaron al personal y exi- gieron el dinero. Ante la negativa del dueño, los individuos lo amenazaron de muerte con una pistola. Inmediatamente, el propietario reaccionó y abrió la caja fuerte, la cual fue vaciada por los ladrones, quienes se dieron velozmente a la fuga”.

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Observe. El texto tiene coherencia global, su tema sería: “asalto en comercio céntrico” (macroestructura, en términos de Van Dijk). Pero además hay varios elementos lingüísticos que van relacionando cada oración con las siguientes, dándole cohesión. Así, asaltantes, individuos y ladrones, se refieren a delincuentes; local, remite a comercio y propietario, a dueño; que, se refiere a comercio; lo remite a dueño; la cual, a caja fuerte y quienes, a ladrones.

Conviene advertir que no basta la cohesión entre oraciones para garantizar la coherencia global necesaria para convertirlas en un texto. Nótelo aquí:

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Abro la puerta de calle y salgo al dormitorio donde guardo gran cantidad de leña que siempre viene bien cuando el día está caluroso o cuando los peces se han quedado sin su alimento especial que mi mujer les prepara con disgusto mientras sonríe encantada de hacer esa tarea.

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Ud. habrá comprobado que, si bien los elementos subrayados conectan las proposiciones y elementos del texto, por lo cual hay cohesión, no es posible asignar un tema a esa secuencia. Por lo tanto, es incoherente y, sin coherencia, no hay texto.

La coherencia textual nos ayuda a buscar y producir (según el rol que ocupe) esquemas globales y no sólo fragmentos, párrafos aislados, ni mucho menos, oraciones. Cuando a Ud. le toque hablar o escribir, le ayudará a no irse por las ramas sino más bien a tejer un hilo conductor que vaya ligando unos contenidos con otros en forma ordenada. A la hora de estudiar, le servirá para elaborar esquemas y resúmenes, tan útiles para el aprendizaje significativo (tal como estudiamos en el módulo introductorio a esta carrera) ¿Por qué? Pues porque: “Los resúmenes y esquemas, trabajan sobre la coherencia de los textos: seleccionan la información relevante, analizan su estructura, la formulan con pocas palabras y de una forma gráfica” (Cassany, 1994:349).

Cuando un texto es coherente el receptor puede reconocer el significado global, tema, o macroestructura semántica (el significado).

¿Recuerda qué significa macroestructura?: “es el núcleo informativo fundamental del texto, al que se deben subordinar de forma articulada los diversos componentes (…) se trata del asunto o de aquello que es semánticamente común a todas las partes que lo integran.” (Avendaño y Perrone, 2009:40).

Dijimos que la macroestructura textual equivale al tema. Dijimos también que para que en un texto haya unidad de tema, continuidad del sentido, entran en juego procesos de coherencia y mecanismos de cohesión. ¿Cuáles son las maneras de ir dando pasos en el desarrollo del tema, en la presentación de las ideas, sin perder coherencia? ¿Cómo se organiza la información en un texto para que resulte estructurado, integrado como un todo? ¿Se sigue un orden?

El texto, al menos el texto tradicional, exige linealidad, secuencialidad y también referencias internas, remisiones a lo ya dicho, de modo que se logre una continuidad, una unidad de sentido, un hilo conductor. Para que ello se logre, para construir la coherencia global, necesitamos relacionar lo que se va diciendo con lo que sigue, a través de oraciones articuladas en párrafos. Estamos hablando de la progresión temática.

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Bibliografía sugerida

 

CASTAGNO, FABIANA Y DENNLER, MERCEDES. Estructura de contenido. En: La comprensión del texto como proceso estratégico,  material de cátedra Técnicas de Estudio y Comprensión de Textos, Esc. de C. de la Información. Córdoba: UNC, 2004.  pp 42-53.

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Referencias bibliográficas

 

CASSANY, DANIEL. El sistema de la lengua. En: Enseñar Lengua. Barcelona: Graó, 1994. pp. 313- 359.

DELGADO M, [et ál]. Taller: lectura y escritura. Facultad de Lenguas, UNC. Material didáctico Ciclo nivelación. Córdoba: UNC, 2008. pp. 25-26.

RUEDA DE TWENTYMAN, NELLY y AURORA, ENRIQUE. Tipologías textuales.  En: Claves para el estudio del texto. Córdoba: Comunicarte, 1999. pp. 89-115.

VAN DIJK, TEUN. La ciencia del texto. Barcelona: Paidós, 1978.

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