El lenguaje académico

En este apartado, nos interesa que Ud. pueda advertir las variantes que asume el uso del lenguaje según los contextos institucionales y las prácticas comunicativas que en ellos predominan. Tales ámbitos delimitan a la vez los roles que Ud. y los demás asumen en la comunicación según la situación de que se trate.

Podríamos, entonces, diferenciar claramente los dos ámbitos actuales de su desempeño; el laboral, por un lado; y el académico, por el otro. Y si bien Ud. es una sola persona y cuenta con el mismo bagaje de recursos y saberes al desempeñarse ante distintas situaciones, en cada caso cambiará su actuación y la utilización que hará de esos recursos para comunicarse eficazmente, esto es, cumpliendo su propósito y respetando al otro.

Le presentamos un ejemplo: El caso de un docente que trabaja en la misma unidad académica en la que Ud. se desempeña como personal del área concursos, y que mantiene con Ud. una relación y unos intercambios condicionados por tales roles. Luego, ese mismo docente dicta una asignatura en esta Tecnicatura, cambia la situación ¿cierto? Entonces, ¿cómo se dirigirá a esa persona en el contexto de un encuentro presencial o al consultarlo por e-mail o bien en una evaluación presencial? ¿En qué afecta el cambio de roles al estilo de comunicación?

Volveremos más adelante sobre el tema al dedicarnos a los tipos de texto. Por ahora, tengamos en cuenta que en el ámbito académico, en tanto contexto de actuación lingüística, predomina la comunicación escrita y el estilo formal. Entre las funciones, encontramos la informativa o representativa, ya que se apunta a la transmisión de conocimiento. El estilo académico demanda objetividad, especificidad, claridad e intertextualidad. Esto último refiere a la mención constante a otras voces en el marco del desarrollo discursivo propio (autoridades, fuentes teóricas, producciones científicas, etc.), conocido con el nombre de citación.

En el ámbito académico, a diferencia del léxico coloquial cotidiano que tolera mayor imprecisión y amplitud semántica, se exige un alto rigor en la expresión y terminología específica (Giammatteo y Basualdo, 2009). Después de haber cursado ya más de una asignatura de esta carrera, Ud. ha adquirido cierta experiencia como estudiante universitario. ¿Se siente familiarizado con el estilo académico? ¿Logra comunicar lo que estudia utilizando terminología técnica? ¿Puede organizar sus textos orales o escritos en forma ordenada y lógica? ¿Puede dar cuenta de conceptos complejos sin repetir lo que ha leído? ¿Es posible en este contexto traducir lo que estudiamos a “nuestras palabras” o al lenguaje cotidiano?

La idea es que optimice esos desempeños comunicativos en el ámbito académico con ayuda de esta asignatura y de lo que ya estudió en el módulo introductorio. Nos ocupamos de ello en unidades siguientes.

Como sujeto hablante adulto, Ud. tiene en la universidad al menos dos ámbitos de actuación en los que predomina el lenguaje verbal. Buena parte de sus días transcurren entre palabras, textos y diálogos. Es oportuno que prestemos atención a nuestra competencia comunicativa como emisores y receptores en contextos concretos. Por eso, veremos cómo funciona el código lingüístico en contexto: las variedades y registros y las diferencias entre oralidad y escritura.

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